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Estoy aquí para ti: comparto lo que tengo, comparto lo que soy.

La vocación de servicio nace del corazón: el caso de Julia Pon"heart".



25 de enero de 2023


Ayer me reencontré con Julia Poncar. Fuimos compañeras de MBA del Iese en 2003 y hemos retomado el contacto porque este año celebramos el 20 aniversario de nuestra promoción. Intercambiando mensajes por WhatsApp sobre nuestras impresiones sobre este tipo de eventos decidimos hablar con más calma (un cafecito online) y de paso ponernos al día.


Hacía varios años que no hablábamos y lo primero que me cuenta es cómo esa misma mañana, de camino a su trabajo, el hombre que conducía delante suyo paró el coche y pidió ayuda porque no se encontraba bien.


Julia —me explica— bajó de su coche y fue a ayudarle sin pensarlo. Ella no es médico pero intuía que era algo serio (su experiencia en triatlón seguro que le ha servido)… Mientras una agente de policía regulaba el tráfico y esperaban el auxilio médico (alguien había llamado a la ambulancia) ella decidió ofrecerle otro tipo de auxilio: permanecer a su lado, darle serenidad y mantenerle despierto. Hablando con él supo que Pablo (ese es su nombre), es el padre de dos hijos pequeños a los que según le dijo a Julia —no puedo dejarles solos— y «casualmente» practican el mismo deporte que sus hijos. Resulta que tienen amigos y conocidos en común…


Llegó la ambulancia y le llevaron al hospital.


Por la tarde, mientras ella y yo hablábamos por whastapp, Pablo estaba ingresado en la UCI. Había sufrido un ataque al corazón.


Más allá de compartir nuestras historias personales y profesionales de estos 20 años, nuestras idas y venidas, subidas y bajadas, triunfos y fracasos… la conversación fue enormemente enriquecedora gracias a este ACTO DE SERVICIO de Julia. Ambas comentamos que efectivamente muchas veces a todos se nos llena la boca de buenas palabras pero cuando llega la hora de acudir al «auxilio» de alguien elegimos mirar hacia el otro lado porque no sabemos, no queremos o pensamos que no tenemos nada que ofrecer.


Ambas venimos del mundo corporativo y empresarial y precisamente compartíamos ayer que esto pasa mucho en las organizaciones. Las campañas de marketing, los planes estratégicos… todo muy bien diseñado y presentado. Preciosas marcas con identidades visuales impecables, logotipos artísticos y páginas webs repletas de MISIÓN, VISIÓN, VALORES y objetivos de SOSTENIBILIDAD...


Pero las palabras, dicen numerosos textos y maestros de la antigüedad, no enseñan… son los actos los que reflejan realmente lo que impulsa nuestras acciones/decisiones y lo que guardamos en nuestro corazón: ¿es miedo o valentía, es egoísmo o generosidad?.


Muchas veces pensamos que solo tenemos para compartir recursos materiales (dinero, contactos, objetos…) o que primero tenemos que tener para poder dar. No somos plenamente conscientes ni valoramos la gran RIQUEZA Y ABUNDANCIA inmaterial que está dentro de nosotros y a nuestra disposición en cada momento (¡es gratis!). Un sinfín de recursos intangibles e incuantificables (¿te imaginas? póngame 200gr. de compasión por favor): escucha, paciencia, alegría, confianza, calma, valor, consuelo… todo lo podemos OFRECER (como si fuera nuestro producto más lujoso) y COMPARTIR cada día.


La vida brindó a Julia la oportunidad de seguir adelante para no llegar tarde a su trabajo o parar su coche y ofrecer su mano a Pablo. Ella eligió y actuó.


Eso no se enseña en los libros ni en las escuelas de negocios. A compartir se aprende compartiendo, a confiar se aprende confiando, a amar al otro se aprende amando…


En algún momento aspiramos a ser útiles y servir a la sociedad; ser grandes filántropos. Pero ¿qué significa eso realmente?. Gracias a Julia (a la que a partir de ahora voy a llamar Julia Pon"heart" (la que pone su corazón) lo comprendo un poco mejor; la filantropía está en el día a día; actuar desde el corazón sin buscar reconocimiento, sin esperar nada a cambio ... sin miedo, sencillamente porque es una acción que nace de dentro, nace del CORAZÓN.


Aprovecho estas palabras para enviar desde aquí todo mi cariño a Pablo y a su familia...


Estoy aquí para ti: comparto lo que tengo, comparto lo que soy.

Escrito por Blanca López García


P.D Me dice Julia que fue la mujer de Pablo quien avisó a la ambulancia y que Pablo evoluciona favorablemente.


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